desastres_naturales_retail.jpgLos desastres naturales, como huracanes, tormentas y sismos, generan  una enorme presión sobre la economía de cualquier país y lamentablemente las pérdidas materiales son inevitables para los negocios.

En general, las economías latinoamericanas se caracterizan por tener una base económica concentrada en el sector agrícola, ganadero y/o pequeñas o medianas empresas.

Así que, tras un desastre natural, los comercios dentro de estos sectores enfrentan problemas debido a factores como la necesidad de asumir costos por reconstrucciones, adaptaciones o simplemente porque la producción puede verse detenida así como las vías de transportación paralizadas. 

En general, la cadena de valor se ve comprometida y muchos proyectos e inversiones deben ser reprogramadas o sufren importantes demoras.

De acuerdo a datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidades para la Alimantación y la Agricultura), los desastres naturales en América Latina han disparado de forma importante las importaciones en la última década, reduciendo al mismo tiempo las exportaciones como consecuencia de la pérdida de infraestructura, producción y/o cosechas destinadas a los mercados extranjeros.

Entre los años de 2003 y 2011 los países de América Latina y el Caribe compraron productos básicos agrícolas del exterior con un valor de 13,000 millones USD, mientras que sus exportaciones descendieron en 1,000 millones USD.

En el corto plazo, este tipo de tragedias vuelven vulnerables a las actividades socio productivas de las zonas afectadas,  provocando una pérdida de producción regional con impactos claros en el medio ambiente, la economía y confianza del consumidor seguida de crecimientos en el área de la construcción y precios del mercado asegurador.

Asimismo, las ventas minoristas de productos de primera necesidad se ven impulsadas en el período inmediato como reflejo de la compra de artículos como agua embotellada, arroz, cobijas y suministros para las áreas afectadas.

En el caso de México, las zonas afectadas por los recientes sismos del mes de Septiembre representan centros significativos para la actividad económica nacional.  Por una parte, la CDMX concentra en gran medida el sector de servicios del país, mientras que el Estado de México y Puebla concentran una importante actividad manufacturera. 

 

En su conjunto, los territorios comprometidos representan casi el 35% del PIB Nacional de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) así que la interrupción sufrida en sus actividades tendrá implicaciones importantes que se verán reflejadas en el PIB nacional del tercer trimestre del 2017 de acuerdo a análisis de el Grupo Bursátil Mexicano (GBM).

Como referencia, el impacto en el PIB sufrido por el terremoto del ’85 fue de entre el 2.1% y el 2.4%.

 

Las mayores afectaciones se dan comúnmente entre la población que vive marginada así que de acuerdo al giro de cada negocio esto puede afectar en mayor o menor medida sus ventas y recuperación.

En nota publicada por el periodico Reforma el pasado 27 de octubre, las grandes cadenas de tiendas de autoservicio, departamentales y de restaurantes, admitieron afectaciones en el consumo a causa de los sismos.

En los días posteriores a los sismos, decenas de tiendas detuvieron su operación, sin embargo al día de hoy han podido recuperarla casi en su totalidad.

Algunas cadenas, además del cierre de tiendas por varios días, debieron incurrir en gastos significativos:

Liverpool destinó 186 millones de pesos al pago de deducibles de seguro y reparaciones menores en tiendas afectadas.

Por su parte la cadena La Comer reportó un gasto de más de 20 millones de pesos en reparaciones y el costo de la campaña de donación de despensas a las familias damnificadas.

Inclusive en el canal de restaurantes, grupo Alsea reconoció un menor flujo de clientes.

 

Las ventas de bienes discrecionales, como ropa deportiva, restaurantes y automóviles, pueden verse ligeramente mermadas en el corto plazo, como resultado del cierre de algunos establecimientos y de la naturaleza de los bienes vendidos.

Sin embargo, de acuerdo a analistas de la casa de Bolsa GBM, las empresas dentro de la Construcción y Retail tendrán un ligero repunte.

De acuerdo a su informe de ventas publicado el pasado 5 de Octubre,  Walmart de México reportó un crecimiento positivo en sus ventas comparables de septiembre derivado en parte de una mayor demanda de bienes para donación y abasto preventivo. 

 

A tiendas iguales las ventas crecieron 10.2%, pese al cierre temporal de 94 de sus tiendas por los desastres. 

Lo anterior marca el desempeño más fuerte desde abril pasado.

Adicional a esto, el ticket promedio por cliente registró un incremento del 9.4% y el número de transacciones por tienda aumentó un 0.8 por ciento.

Sin embargo, los últimos acontecimientos son aún muy recientes para poder determinar el efecto real que podrán tener en los negocios, por lo que no es posible por ahora predecir o cuantificar dichos impactos.

Es importante hacer notar que la capacidad de las empresas de reabastecer sus inventarios desempeñará un papel esencial para determinar el efecto completo del desastre.

Un estudio publicado por el MIT, analizó el comportamiento diario de los precios y disponibilidad de producto después de los desastres naturales de los terremotos en Chile (2010) y Japón (2011).

En ambos casos se generon desabastos inmediatos y persistentes.  En Chile la disponibilidad de producto cayó un 32% mientras que Japón reportó una disminuación del 17%.  Los niveles de inventario se recuperaron lentamente y una parte importante de productos se mantuvo en stock out incluso después de 6 meses de los eventos. 

En contraste, los precios tuvieron una relativa estabilidad y no incrementaron durante meses, incluso en productos con poca disponibilidad, especialmente en no perecederos y productos de emergencia.

 

Cada siniestro así como cada país es diferente, por lo que es difícil proyectar los impactos que tendrá un territorio en particular, sin embargo considera que algunos impactos a los negocios pueden ser mitigados hasta cierto punto si se toman las precauciones adecuadas. 

Por ejemplo, en zonas de huracanes las marcas pueden implementar medidas como construir inventarios de seguridad en ciertas temporadas para evitar caer en desabastos inmediatos generados por compras de pánico. 

Normalmente es un evento pronosticable para el que las autoridades dan aviso anticipado a la población con el fin de que tomen las medidas de resguardo y abasto necesarias. 

De igual forma, en estas zonas, los fabricantes saben que es muy factible caer en stock outs ante este tipo de catástrofes y pueden buscar implementar medidas de re-abasto efectivas para prevenirlos o minimizar el tiempo de respuesta.

 

Ahora que el planeta se manifiesta, es prioritario impulsar políticas regionales orientadas a la creación de medidas y estrategias que mitiguen los impactos en tu punto de venta. 

Teniendo siempre en mente la importancia de la protección y continuidad del negocio con el fin de no sufrir pérdidas sustanciales cuando suceden estos fenómenos naturales

Referencias

Impacto económico del segundo terremoto en México

¿Cuánto cuestan a México los desastres naturales?

Efectos económicos de los desastres naturales

Desastres naturales aumentan las importaciones agrícolas
El impacto económico de los desastres naturales

Empresas más afectadas (y las beneficiadas) tras el sismo

Disminuir los efectos de fenómenos naturales en el negocio

Impacto económico temporal en México por sismo

Prices and supply disruptions during natural disasters

The Real Impact of Natural Disasters

Ventas Wal-Mart aceleran su ritmo por terremotos

Ventas comparables Wal-Mart de México aceleran su ritmo en septiembre por terremotos

Desastres naturales amenazan avance del PIB 

Afecta sismo consumo en tiendas

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